lunes, 16 de octubre de 2017

Octubre, otoño, dátiles y salud.



El dátil llegó a la península ibérica a finales del segundo milenio a.E.C, traído por la colonización fenicia. De hecho, se han encontrado semillas fosilizadas en la Cueva de los Tiestos (Jumilla, Elche). El aprovechamiento de la palmera no se limitaba al consumo de los frutos: las fibras de sus palmas han servido tradicionalmente en cestería por su resistencia y flexibilidad para elaborar objetos diversos tales como escobas, sombreros, capazos, brochas...


En la península, la cultura árabe potenció la plantación de palmerales y diversificó su aprovechamiento. Las hojas muy jóvenes se consumen como verdura. También son comestibles las flores formando parte de ensaladas. Si bien la madera no resiste bien el paso del tiempo sí es ligera, y fue empleada especialmente en la construcción de puentes, canalizaciones de agua y gabarras.

El dátil, que madura desde octubre a diciembre, forma parte de la medicina tradicional de varias culturas, como la china, la egipcia o la árabe. Muy ricos en fibra y azúcares de asimilación rápida, contienen hierro, potasio, calcio, sodio,magnesio y zinc. También aportan vitaminas A, K, tiamina, riboflavina, nicina y ácido fólico.

Tradicionalmente el consumo moderado y contínuo de dátiles se considera apropiado para prevenir el estreñimiento, la osteoporosis, la anemia, y las alergias estacionales. Son también cardiosaludables, reducen la denominada ceguera nocturna y, en general, se consideran un tónico para épocas de elevado desgaste físico o mental.







Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.



jueves, 28 de septiembre de 2017

Piedra de Alumbre







Una de las cosas que no falta en nuestro armario del cuarto de baño desde hace algún tiempo es la piedra de alumbre. En estos tiempos en los que hay tantos productos y tanta oferta muchas veces no se sabe bien qué elegir. 


Yo había oído hablar sobre todo a nuestros mayores sobre ella, que era muy buena para quitar el olor del sudor, que mataba los bichos y cicatrizaba heridas. 


La verdad es que durante un tiempo estuve barajando la idea, hasta que me quedó claro que es más ecológico, práctico y ahorra espacio, ademas de sano para nosotros mismos y compré la bendita piedra. 


Se lava y seca bien la zona en la que se quiera aplicar: la mojé un poco, me froté, dejé que se secara y me vestí. La he usado ya varias veces y es cierto que con su uso el olor corporal desaparece y te sientes más fresca. No deja manchas y puede utilizarse en pieles sensibles, tan solo hay que asegurarse no ser alérgico al aluminio.



También se puede emplear sobre pequeñas heridas que se dan en el afeitado o la depilación. Después de utilizarla es conveniente lavarla, secarla y guardarla en un lugar donde no pueda caerse ni sufrir ningún tipo de golpe. 





Imagen propia, bajo la misma licencia que el Blog. 





martes, 12 de septiembre de 2017

Tortillas mexicanas con gambas y calamar



Las tortillas (en este caso, de maíz) admiten de todo. Siempre se puede discutir si la receta es ortodoxa o no, pero os aseguro que queda muy rico.

Necesitamos unos calamares, mejor pequeños. Se limpian bien y se trocean. Es conveniente que estén bien picados, para que se integren en la salsa. Salsa de tomate, siempre mejor casera, que agradece algunas verduras igualmente muy picaditas: cebolla, pimiento verde, ajo, zanahoria. Y, por supuesto, chile. Picante. Al gusto, eso sí.

Los calamares troceados se pasan por la sartén con un poco de aceite y zumo de limón o lima. Se salpimentan, y se reservan.

Momento de preparar la salsa de tomate. Debe quedar espesa, con cuerpo, para que luego no se salga de la tortilla.
Hecho esto, se incorporan los calamares y las gambas peladas. 

Aparte se hace el guacamole: aguacate, cebolla, tomate, sal, pimienta, un toque picante si gusta. Hay quien lo hace con la batidora. Nosotros lo preferimos en trocitos. Se riega con zumo de limón o lima y unas gotas de aceite.

El resto es servirlo. Sobre la tortilla se pone queso, hojas de lechugas si gusta, y la mezcla preparada. La variedad de acompañamientos y salsas queda a la imaginación de cada cual. Se dobla la tortilla con maña...y buen provecho.



Imagen propia, bajo la misma licencia que el blog.

lunes, 28 de agosto de 2017

Pizza y una abadía belga.



Una pizza de domingo noche inspirada por aquello de que algunos frailes no comen carne, la cerveza era de abadía, y (por otra parte) lo que hay en la nevera manda.

Base de pizza: eso ya sabéis. Hay quien la hace, quien la compra en un horno, o congelada en un super; el grosor de la masa es otro asunto muy personal, de modo que quede al gusto de cada quien elegir su estilo.

Queso. Quesos, en este caso. Una mitad lleva salsa de tomate a la griega, espesa, hecha con queso Feta y tomates deshidratados. En esa parte se hace un hueco con una cucharilla y en los huecos se cascan unos huevos de codorniz. Le da un toque distinto.

En la otra mitad se espolvorea orégano y se colocan unos filetes de anchoa en conserva. Luego se lleva al horno, y a cenar.


La cerveza tostada posee toques de caramelo, especias, cereal y frutos secos. Es fresca en la boca, y va perfectamente con sabores algo intensos -la parte de anchoas de la pizza- o picantes (la otra mitad).





Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.

domingo, 20 de agosto de 2017

Coto y bogavante en agosto, mejor que en diciembre.






A veces la vida te sorprende y te encuentras un ofertón: Bogavante cocido a menos de diez euros y con celebración el fin de semana. No me lo pensé dos veces, con lo que me ahorré me traje una delicatessen japonesa, bolas de pulpo y un Coto blanco de 2016.




Una ensalada, con lechuga, zanahoria, cebolla, aceitunas, pepinillos, uvas blancas, y unos espárragos y por supuesto el bogavante. Parte de las patas y el cuerpo lo dejamos para comerlo solo y disfrutarlo sin aderezos.


En cuanto al vino de Bodegas Coto, situadas en Oion (Rioja Alavesa), nos sorprendió: ya habíamos probado su tinto, decidimos aventurarnos a catar el blanco. Con una mezcla de Viura, Verdejo, y Sauvignon Blanc, su sabor nos resultó familiar, y perfecto para maridar con nuestra cena.

Las uvas proceden de su viñedo de la Carbonera, a 840 metros de altitud, en su cata, fresco en nariz y boca que recuerda a frutas blancas y dando paso a un sabor cítrico. Su temperatura para servir entre 7 y 8 grados. Ideal para acompañar, mariscos, y pescados.


Imágenes propias bajo la misma licencia que el Blog. 









jueves, 3 de agosto de 2017

Solaguen: ecos de la Rioja (Alavesa)

Después de un inicio de verano de idas y venidas, carreras y calores, Guille y yo decidimos que era tiempo de darnos un respiro. Frutos del mar, encurtidos, tomate, lechuga y arroz y la mesa está servida. 







Como acompañamiento vinícola nos decantamos por Solaguen Viura (blanco) La bodega se encuentra en Labastida, (Rioja Alavesa). Es un vino joven, el mas temprano en cosecharse,  de sabor afrutado y con una moderada graduación alcohólica. De acidez media y complejos aromas, a mi entender lo hace más seco que afrutado.

De precio medio, e  ideal para acompañar un aperitivo, o con un buen arroz, pasta, pescado, marisco y ensalada, y con queso, todo eso lo teníamos en la cena en pequeñas cantidades, y fue un éxito.



Imágenes propias, bajo la misma licencia que el Blog. 

domingo, 23 de julio de 2017

Croquetas viajeras/Kroketa bidaiariak



Todos hemos oído contar la típica historia de una persona (generalmente una señora de hace medio siglo) que de repente siente deseo de comer algo muy especial: envía entonces a su chófer o a un taxista a buscar una caja de esos dulces, o una mariscada a Galicia, o lo que se le haya metido en la cabeza.

Alguna vez hemos viajado  a algún lugar y nos hemos traído algo de la gastronomía local con lo que se nos ha hecho la boca agua, otros hemos viajado fuera de casa por diversos motivos. En cada visita la maleta se llena de todo lo bueno del hogar que en ningún sitio podemos encontrar. También los famosos paquetes de correos en los que venia un trozo de ese lugar que añoramos.

Una mezcla de todo eso son nuestras croquetas, normalmente la ración son once, pero tuvimos la suerte que Irune nos viera cara de hambre y pusiera 13.

Para nosotros las mejores croquetas del mundo son las del Umandi


Una besamel cremosa, jamón serrano delicioso y nunca salado,  una cobertura que resiste mil kilometros, calores y hambre canina de dos.

En cuanto al restaurante, destacar que Aitor e Irune te hacen sentir en casa, una carta variada, de calidad y una cocina más que profesional. Para todos aquellos que queráis conocer la cocina del Norte, y lugares que no son los de siempre. 


Imágenes propias bajo la misma licencia que el Blog. 

Ainhoa y Guille.