sábado, 17 de febrero de 2018

Salsas ecológicas de la Alpujarra.



Un feliz encuentro en el Ecomercado de Granada que (por fin) se acerca a la zona Norte. Un placer hablar con Belén, hacer una cata de sus salsas tradicionales envasadas con todo mimo, preguntar tras haber probado, intercambiar experiencias.

Hay para todos los gustos y paladares: para darle el toque tradicional a platos de toda la vida, para inventar fusiones nuevas, para atreverse. Si podéis visitarlos, no os arrepentiréis. Y si no es posible, os dejamos unos enlaces para que podáis saber más.









Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.

viernes, 2 de febrero de 2018

Ensalada de Carnaval




Estamos a pocos días de que comiencen los locos carnavales, y aunque todavía queda para el entierro de la sardina, nosotros hemos decidido darle un uso más carnal que espiritual en forma de ensalada de invierno.

Necesitamos: arenque, un kiwi, un poco de verde, lechuga, o brotes a gusto del que cocina, cebolla morada, mango, champiñones, aceite de oliva, pimienta y vinagre de módena.

Recomendamos desalar el arenque en leche ya que si no la ensalada queda bastante salada, nosotros no lo hicimos porque nos va la marcha.

Desmenuzamos el arenque y le añadimos la cebolla morada troceada.




Le añadimos el kiwi troceado, las hojas de ensalada los champiñones, y  el mango. 





Aliñamos y presentamos.




Buen provecho y que disfrutéis de los carnavales. 


Imágenes propias bajo la misma licencia que el Blog. 

lunes, 29 de enero de 2018

Socorridas vainas con patatas.



Seguimos en enero ("frío y heladero"), en la escarpada última subida de la cuesta. Judías verdes, o vainas. Patatas, claro. Zanahoria, cebolla, un puerro, una ramita de apio. Un resto de punta de jamón y un trocito de pollo, con todo reunido sale un caldo bastante decente que puede más tarde servir para hacer sopa de ajo en la cena. Y si no queda más que verdura, igual sí hay caldo de ese envasado en tetrabrick. ¿Tampoco? Valga la pastilla de concentrado, conste que el penúltimo recurso. El último es agua clara.

Se pelan, lavan y pican en tamaño homogéneo las verduras. Se las rehoga en la misma olla, en un poco de aceite. Añadimos sal, pimienta, y alguna hierba o especia al gusto. Luego ponemos el jamón  y el pollo. Y agua o caldo. 

El tiempo de cocción a fuego medio lo indican las zanahorias y las patatas. Unos veinte minutos. Y no olvidéis colar el caldo que sobra, para la citada sopa de ajo de la cena.

Está bueno, es sano. Que aproveche.

Nota: Y no es coliflor, como prometimos en la última entrada.


Imagen propia, bajo la misma licencia que el blog.

martes, 16 de enero de 2018

Coliflor (o"Pella") Cuesta de Enero.



Ya hemos comentado que hay quien no soporta la coliflor. Pero si no es vuestro caso, pensad que se trata de una verdura de invierno -de temporada- con precio muy asequible y buen aspecto. Además, posee un alto contenido en fibra, agua y antioxidantes. Si lo que os molesta es el intenso olor durante la cocción, truco de la abuela. Infalible. Poned sobre la tapa de la olla una rebanada gruesa de pan duro. Absorbe los olores.

Vayamos al asunto. Coliflor, ajo, sal, pimienta, y algunos restos. En este caso era un poco de jamón serrano y panceta. Puede ser cualquier otro sobrante de carne. El pimentón es optativo. A nosotros nos gusta el ahumado, rojo oscuro. Por el toque de sabor. Si no tenéis o no apetece, no pasa nada. A cocer la coliflor lavada y cortada en 'arbolitos'.



Una vez cocida y colada, hay que picar los ajos y sofreírlos en poco aceite de oliva. Añadir, también picado,lo que vayáis a incorporarle:  jamón, panceta, pollo cocido o asado, chorizo, salchichas. Imaginación, y tirar de lo que ronda por la nevera.

Bien rehogados los ajos y el acompañamiento, se incorpora el pimentón (si lo usáis) y de inmediato la coliflor. Ahora toca remover muy bien para que todo se integre y se mezclen los sabores.




Y, bien caliente, servir. Si tenéis platos o cazuelas de barro, es lo más recomendable: en invierno conservan el calor mucho más que cualquier plato hecho con otros materiales.




Por supuesto, también puede añadirse queso rallado y gratinarlo hasta que quede dorado. Pero hablábamos de platos sencillos y económicos. De enero. Buen provecho.




Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.

sábado, 6 de enero de 2018

Fiestas sostenibles, otra vez.



La sencillez puede ser muy vistosa. Fue cena de Pascua de Navidad, pero vale para todo.

Unas tostadas con trocitos que queso de cabra y mermelada de higo que una amiga produce, y fue tan generosa como para enviarnos un bote. Gracias, Itziar.



Un cuenco para compartir de lechuga, mango, aguacate, kiwi, y los langostinos contados. Hacer una salsa ya es a cada quien su imaginación.


Y un trozo de carne en la plancha, para compartir. 




Imágenes propias, bajo la misma licencia que el blog.

martes, 2 de enero de 2018

Los héroes de las cocinas.



Llegó un día a la que entonces era mi casa, como un regalo del Club de Lectores. Por supuesto, fue en Otra Edad del Mundo. Cuando no había Pc personal, quien sabía algo de informática alucinaba con MS2, no existían los teléfonos móviles en cada bolsillo, y quien tenía Tv y era estudiante la veía en blanco y negro. 1989. 

Todos hemos envejecido con mejor o peor aguante. Ella, la Taurus, sigue ahí. Sencillota, sin varillas intercambiables, capaz tan sólo de hacer una cosa, batir. Y hacerla bien. Acaba de preparar un puré de verduras que será cena. No se le puede dar mucha caña, se recalienta si trabaja más de tres o cuatro minutos del tirón. Yo no soy apresurado. Que vaya a su bola.

Un día, como todo lo mortal, hará 'puf' y se acabó. Vivediós que soy capaz de enterrarla. Ya no se hacen máquinas que no vayan a fundirse en dos años. Y esta ha estado primero conmigo, y luego con nosotros, casi treinta. La fiel infantería. Muchas gracias, batidora sin perifollos ni pretensiones, por ayudar a hacer la cena.


Nota: No hago publicidad. Es así, podía haber sido cualquier otra marca. Que dure treinta años, claro.




Imagen propia, bajo la misma licencia que el Blog.


miércoles, 13 de diciembre de 2017

La Loca de la Gandoca.




Hay lugares que se trasforman,  pueden parecer de lo más normales, una esquina por la que pasamos a diario. La noche llega y con ella las puertas se abren, las luces se encienden y comienza el movimiento detrás de la barra. 


Granada ciudad turística por excelencia, los que nos visitan, algunos regresan otros nos quedamos y buscamos los paraísos perdidos que esconde esta ciudad. La Loca de la Gandoca, es uno de ellos.  Tranquilo coqueto, y sin duda su dueño es un valor añadido. 



Giuseppe es un gran anfitrión, un buen cocinero, sus tapas son muy diferentes a las que se sirven en otros bares de la zona. Innova, se atreve creando bocados deliciosos y  sabores  diferentes. Sabe estar. ¿Una buena charla? Perfecto. 


No solo beber y comer, también se puede disfrutar de la decoración y de toda la información sobre planes culturales y alternativos de la ciudad. No es solo un lugar de ocio ya que cuanto más tiempo pasas en el más te das cuenta de que es un trocito de tu hogar.

Imagenes propias bajo la misma licencia que el Blog.